jueves, 9 de diciembre de 2010

Aviso...

Lo siento pero me ausentare las próximas 2 semanas...
No podré publicar ni leer vuestros blogs debido a que el disco duro de mi portátil se ha roto, borrándome TODO!! :((
Pero cuando vuelva leeré vuestros blogs e intentare publicar 2 capítulos como compensación...
Lo peor de todo es que ha ocurrido en el puente..y encima ya se acabaron los exámenes y yo pensaba que tendría todo el tiempo para publicar..que mala suerte o que gafe soy!! :((
Eso es todo hasta nuevo aviso.
Os lo comunico por si a caso pensabais que me había muerto o ido de los blogs...pero NO! Aquí sigo y seguiré aunque dentro de un tiempo... Me duele que no pueda leer vuestras historias y ahora lo único que puedo hacer es esperar...
Bueno eso es todo, ya me pondréis al día ok?
Muchos Besos
~~AndRea~~

viernes, 3 de diciembre de 2010

Premio De Jessica! :)


De nuevo muchisiiiiimas gracias Jessica!
No sé cómo agradecerte que cada día estes ahí apoyando a todas con tus comentarios... La mejor forma que veo es seguir escribiendo para agradecertelo. Que disfrutes de nuestras historias como nosotras de las tuyas, que por cierto, son impresionantes.
No pares de escribir que vales mucho, espero que algún día encuentre un libro en el que la autora seas tú. Te lo mereces!

Bueno sé que mi historia tiene mucha intriga pero es la única forma de saber lo que después pasará. Te digo que ese libro que encontró, cambiará mucho a Spohie. Pasarán demasiadas cosas sin sentido... pero por algo pasan... me callo! Que a veces hablo más de lo debido! jajaja

Soy pesada en esto de decir gracias pero es verdad y nunca me cansaré de decirlo.
Esta entrada te la dedico para que continues.

Ahh! Que se me olvida! Me encanta los cambios que hiciste en tu blog! Mi color favorito es el morado... y lo dejaste fantástico!

Muchos Besos
~~AndRea~~

PD: Te dejo un premio! Espero que te guste! ;)


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capítulo 9: Despedida

Y las dos nos reímos como verdaderas amigas guardando un importante secreto...


Salimos de la habitación y pasamos por el pasillo interminable con varias puertas siempre cerradas...Tenía curiosidad por descubrir que ocultaban las puertas y no dudé en preguntar a Melanie.

-Mel... ¿Qué hay detrás de estas puertas? ¿Sabes algo?-Ella me miró extrañada.

-Nunca lo he pensado, tampoco lo pregunté. Siempre he pensado que no había nada, tal vez guarden muebles o cualquier cosa antigua.-Dijo con sinceridad.

-Me pica la curiosidad... ¿Qué tal si hechamos un vistazo?-Me atreví a decir, pero cuando vi la expresión de miedo de Mel, reflexioné- Bueno, todos los secretos y misterios no se pueden resolver en un día, ¿verdad? Ya lo descubriremos...-

-Ahora que lo dices, a mi también me pasa, pero si te das cuenta están cerradas con llave...-Dijo mientras bajaba el manillar de la primera puerta.

-¡Qué pena!-Mi desilusión se hizo notar-entonces vamos abajo, no les hagamos esperar más de la cuenta...-Esa pequeña curiosidad quedó clavada en mis recuerdos para más adelante, volver y averiguar que había detrás.


Las dos seguimos caminando en silencio, más que una simple despedida, parecía un funeral. Hecharía de menos a Melanie, tan peque y tan lista. No lograba imaginar cómo entendía toda esta situación. Estaba casi completamente segura que sus verdaderos padres no eran Mireya ni Damian, sospechaba de que a Mel la habían adoptado.

Cualquier madre no es así con un hijo, tal vez sólo Damian es el verdadero padre. Quizás todo es una farsa... ¿Quién sabe? No debería fiarme de nadie, pero no dejaré sola a Mel, de eso estoy segurísima. Hay algo en ella que me da seguridad y confianza, por muy leve que sea aquel sentimiento extraño.


Mireya y Damien nos estaban esperando en la gran sala. Cuando terminamos de bajar por las escaleras, Mireya se levantó y nos miró decidida a terminar con aquella situación tan frustante para ella como para nosotras.

-Bien, os dijimos que vinierais porque...- Esperaba que la noticia fuera buena después de tanta discusión, pero de repente un mal presentimiento me alertó-...queremos que sepáis que sólo cumplimos órdenes, eso era todo. Melanie te quedarás con nosotros a pesar de tus ganas por salir de aquí. Te recomiendo que no intentes huir para buscar a Sophie, ella ha decidido abandonarnos e irse por su cuenta-Mireya cambió la dirección de su mirada hacia la mía- No te buscaremos pero repito que estaremos aquí para lo que necesites. Cuídate y recuerda: Nosotros sólo obedecemos órdenes-Concluyó seriamente.

-Cuídate Sophie-Dijo seguidamente Damian- Y vuelve cuando quieras.

Les ignoré y volví a abrazar a Mel. Una y otra vez repetía en mi interior: "Tengo que ser fuerte, aguanta, un poco más..." No tenía tiempo para pensar en lo que dijo Mireya, sólo pensaba en aprovechar el momento, de despedirme de mi amiga y salir de allí pronto, ya que, la mañana avanzaba deprisa. Era consciente de que el tiempo pasaba volando y la paciencia de los padres se había agotado.

-Mel, te prometo que volveré a buscarte, esperame.-Susurré deprisa para que sus padres no me oyeran.

-Sí, aquí estaré. No tardes.-Fue lo último que dijo.

Nuestro último abrazo fue el más doloroso de todos. Nunca lo olvidaría, ambas quedamos marcadas con nuestros propios perfumes de sabor a miel, pegajosa, dulce y transparente. Contenía las lágrimas con las pocas fuerzas que me quedaban, necesitaba respirar el aire libre y no mirar hacia atrás.


-Sophie-Me llamó una voz- Ten, comida y bebida para el viaje-Dijo mientras Damian me ofrecía una bolsa grande que pesaba mucho-Hemos visto que te llevas bastantes provisiones, pero no la más importante, los alimentos para tener fuerzas. Como tendrás un viaje duro, no queremos que pases hambre.-Dijo con voz amable y sonriente.

-Ess...too...!GRACIAS! Con las prisas no me dio tiempo a coger más-Fue lo único que se me ocurrió decir.

-Ahh! Por cierto, la comida ni la bebida están envenenadas, por si lo llegas a pensar.-Dijo mostrando la verdad en sus palabras.


Metí la bolsa pesada en la mochila con las demás cosas. Miré por última vez el interior de aquella casa diciendo un simple "Adiós" y di media vuelta con mis piernas siguiendo una marcha rápida hacia el exterior.

Pensaba en todos los momentos que había vivido en esa casa. Cuando me desperté sin saber quién era, aunque sobre ese tema no es que haya averiguado mucho. Después el mensaje de Dalan... más tarde, darme un susto encontrándome a Mel, verme en el espejo con extraños pendientes, la pulsera y el collar...enfrentarme a los padres de Mel, el libro...

Todo lo que recordaba era muy extraño. Mi cuerpo y mi mente funcionaban sin descanso, no podía perder el tiempo. Era incapaz de ver qué quería decirme Mireya cuando insistió tanto al pronunciar seriamente: "Nosotros sólo obedecemos órdenes".

Entonces si los padres de Mel no eran malignos como me los imaginaba...¿Quién estaba detrás de todo esto? ¿Dalan? No, él me había advertido de los peligros que me rodeaban...¿Qué órdenes eran las que tenían que cumplir? Y lo más importante... ¿Por qué?, ¿Por qué yo?

Mi interrogatorio finalizó cuando, de repente, un rugido de mi estómago me devolvió a la realidad. Estaba hambrienta y desorientada. Había caminado horas sin un rumbo fijo, sin saber cuál era el norte y el sur, el este y el oeste...

Estaba completamente perdida y el tiempo pasaba demasiado deprisa...


-------------------------------------
Holaaa! :)
Por fin terminé el capítulo! Ya era hora, pero en esta época con tantas navidades... no tenía mucho tiempo de escribir... Pero lo prometido es deuda! Y aquí está! ;)
Espero que os guste, es... bastante triste, lo sé, pero tiene que ser así. Estoy buscando fotos de nuevos personajes, ya que, las perdí al igual que el disco duro... :( las pondré cuando las encuentre...
Si no os habéis dado cuenta, cada capítulo os voy dejando pistas de lo que más tarde sucederá! Estar atentas! :P
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo! (Como ya lo dije en mi otro blog...jejej no quiero ser muy repetitiva...)
Gracias por comentar, sin vuestros comentarios la historia no tendría un fin... :)
Besos
~~AndRea~~

PD: Me enrollé mucho...jajajaj os echaba de menos! xD

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Capítulo 8: Confusión y Promesa

Aproveché los últimos momentos para intentar formular mis preguntas, mientras se producía una leve pausa, cada uno pensando en nuestras reacciones...


-Gracias Mireya, no creo que necesite volver, el tiempo decidirá eso. Una última cosa que voy a decir, ¿Porqué me tratas así? ¿Qué hacía yo tumbada en esa habitación? ¿Qué queréis de mí? ¿Qué me ocultáis? ¿Por qué tanto secreto y tanta confusión?- Dije con rapidez.

Las palabras salieron desenfrenadas de mi boca, pero mi corazón y mi mente seguían con más preguntas por decir. Necesitaba llenar mi mente de nueva información, estaba ansiosa por saberla cuanto antes y la rabia salía de mi interior sin ninguna barrera que la contuviera.

-Tranqulizate Sophie.-Dijo con tono sereno.

-¿Cómo quieres que me tranquilize si no me decís por qué estoy aquí?- Solté tan rápido como mi furia me permitía.

-Nosotros no sabemos nada de ti, te encontramos en el bosque una noche fría y oscura. Estabas muy pálida, parecías débil y decidimos llevarte a nuestra casa. Pensábamos que no te despertarías tan pronto.-Dijo Mireya excusándose.

-Además queremos que sepas que solo intentábamos ayudar nada más. - Dijo por primera vez Damien.


No lo entiendo, no lo entendía y lo más seguro es que no lo podría entender... era lo único que pensaba. ¿Y ese extraño mensaje? Si parecía que era mi habitación, me resultaba familiar... No sabía que creer. Tal vez Mireya y Damien no mintieran. Tal vez el mensaje es mentira. Tal vez toda mi existencia es inútil. Tal vez yo soy una pieza que no cuadra en esta vida, que soy parte de un aparato fabricado por el hombre, que no soy humana...

Toda esta confusión me pilló desprevenida hasta el punto en el que me desvié de la conversación, era el momento de poner el fin a las mentiras.


-No quiero discutir más, no hace falta más palabras falsas. Mi decisión está tomada, me largo de aquí, este no es mi lugar. Al menos tengo el valor de decir la verdad y dar la cara como una persona educada. ¿Queréis algo más o ya me puedo marchar?- Estaba tan cabreada conmigo misma y con todos, que mis palabras fueron bordes.

-Eres libre de hacer lo que quieras, sólo queríamos que te quedaras con nosotros y Melanie. Formar una familia contigo, darte un hogar y cuidarte. No pensábamos que tu fueras así. Pero ya sabes que aquí nos tendrás para lo que necesites. Te hecharemos de menos. ¿Estás segura de irte?-Dijo Mireya con palabras llenas de falsos sentimientos.

-Sí, pero antes quiero despedirme de Melanie. ¿Puedo subir a verla?- Dije harta de pedir permisos.

-Está bien, luego bajar las dos aquí.- Contestó Mireya dando órdenes.


El dolor de mi brazo no me molestaba, era una parte de mi dolor físico, curable con cualquier medicamento. Lo que más me dolía era mi cabeza llena de falsas ideas e ilusiones. Tenía que despedirme de la única persona que hasta el momento me había demostrado la verdad. Algún día volvería para rescatarla de su prisión. No la dejaría sola. Lo prometo.

Antes de subir las escaleras Damien me dio unas vendas y un pañuelo. Inmediatamente sabía que eran para el brazo, no hacía falta más palabras. Lo cogí y subí las escaleras tan rápido como pude. La puerta de Melanie estaba cerrada.

Antes de ir con ella fui al baño, me puse las vendas alrededor de mi brazo como pude y con el pañuelo hice un nudo con mi mano derecha y los dientes. Era un apaño suficiente para salir de allí. Después encontré un maletín de emergencias con medicinas y demás. Me pareció útil cogerle y llenarle de varios chismes higiénicos. No me gustaría que la gente se fijase en mí.

Recogí todo lo esencial para vivir bien durante una semana. Cuando salí con el maletín, fui a mi "habitación" y encontré una mochila en la que metí el maletín.
Miré en el armario varios conjuntos de ropa y zapatos. En la mesa había cuadernos y los cogí con algunos bolis. De repente, con tanta rapidez y nerviosismo mis ojos leyeron un titulo de un libro llamado:

"Mi vida sin respuestas"

Sentía una fuerza atrayente y atractiva hacia ese libro, por lo que no dudé en cogerlo y meterlo en la mochila con las demás cosas. Observé por última vez esta habitación llena de recuerdos agobiantes, inseguridades, preguntas sin respuestas, soledad...

Y salí de ella cerrando la puerta para no volverla a ver nunca más. Pero por mucho que intentara borrar esos recuerdos tan frustantes, no los olvidaría, eran parte de mi vida... así que los aparté de mi memoria para ocuparla con otros asuntos.

Cuando ya estaba enfrente de la puerta de la habitación de Melanie, no sabía si llamar o abrir de repente, entonces actué como mi cuerpo me decía.


-Toc, Toc...-Dije a la vez que golpeaba la puerta.

-....- Nadie contestaba, solo el silencio absoluto entre las dos.

-¿Melanie?- Me atreví a decir- Soy yo, Sophie, vengo a hablar contigo.-Dije al fin, suspirando con la poca paciencia que me quedaba.

-Pasa Sophie- Y en ese momento abrí la puerta.

Melanie estaba abrazando sus rodillas con sus brazos con la poca fuerza que tenía. Me miró una sola vez con esos ojos verdes esmeraldas y desvió la mirada a mi brazo bueno que cargaba con la mochila. Estudió mi brazo con los vendajes y el pañuelo, y por último escondió su cabeza en ese abrazo intentando consolarse a sí misma.

A continuación Melanie empezó a llorar silenciosamente. Yo no podía quedarme parada e instintivamente solté la mochila y fui corriendo a abrazarla. Mis lágrimas me pedían a gritos salir de mis ojos, pero mi rabia por esta soledad de cariño no lo permitó.

Estaba cabreada con los padres de Melanie, sobre todo con Mireya, ni si quiera eran capaces de dar un abrazo de ternura a su propia hija. Era lo peor de todo lo que habían hecho.

Tras varios minutos de lloros silenciosos y fuertes abrazos, me separé de ella, la levanté la cara con el dedo de mi mano y frabrique la mejor sonrisa que pude con todas mis fuerzas para ocultar mi tristeza. Melanie, con los ojos llenos de lágrimas malgastadas, sonrió. Eso me motivó todavía más para seguir sonriendo. Nos entendíamos.


-¿Ya estás mejor? Tengo que pedirte un favor.-

-¿Sí? ¿Cuál? Haré lo que sea.-Dijo entusiasmada.

-Prométeme que me esperarás aquí, con tu familia, sé que no te gusta pero volveré a buscarte para estar juntas. Además este será nuestro secreto, ¿vale?- Dije con la serenidad que estaba reservando.

-¡Es demasiado para mí! Ya has visto cómo son mis padres... ¿Por qué no me voy ahora contigo? ¡No quiero estar aquí!- Dijo enfureciéndose.

-Lo sé, pero hay que tener paciencia. Es una promesa así que no la romperé y guardaré conmigo. Por eso te hecharé de menos, me has ayudado demasiado. Volveré, te lo prometo.-Las palabras que salieron de mi boca estaban cargadas de tanto sentimiento que se me escapó una lágrima.- Vamos abajo. Nos están esperando.

-Yo también lo prometo. Te doy mi palabra. -Dijo cruzando los dedos en señal de pacto.-¿Qué es lo que quieren?-Me preguntó curiosa.

-La verdad... no tengo ni idea.-Dije bromeando.


Y las dos nos reímos como verdaderas amigas guardando un importante secreto...


-------------------------------------
Por fin lo terminé!
Cada vez hay más intrigas, vuelvo con muchas ideas y poco tiempo para desarrollarlas! :(
Pero tarde o temprano aquí tenéis el capítulo esperado!
Tube un bajón en el anterior capítulo pero creo que este lo compensa...
Espero que disfruteis y os guste la historia!
Comentar que os parecio... :P
Muchoos besiiitos
~~AndRea~~

lunes, 25 de octubre de 2010

Falta de inspiración

Lo siento, pero últimamente estoy sin inspiración. No tengo tiempo para nada.
Estoy agobiada y en estos días no me he encontrado bien para pensar claramente cómo seguir la historia. No se preocupen, ya se me pasara, pero no podre escribir en un tiempo hasta que me recupere.
Lo siento de verdad, :(
Pero no tengo mucho apoyo y siento que escribo para mí misma. Y para eso prefiero no exponer lo que escribo.
Bueno nada más que deciros.

Espero que estéis bien, ya publicaré el siguiente capítulo cuando pueda... y LO SIENTO otra vez!:(

Muchos Besiiitos
~~AndRea~~

martes, 12 de octubre de 2010

Capítulo 7: Sospechas

Estaba tan pendiente de las cosas que había a mi alrededor... y sin querer, me descuidé con las escaleras que me esperaban a mi derecha...


Me tropecé y caí rodando hasta el suelo.

¡PAM! ¡POM! ¡PUM! ¡PLOF!

...CRACK...

-¡Aaaaaahh!- Chillé con todas mis fuerzas.

No podía creer que me había roto un hueso del brazo. ¡Lo que me faltaba! Ya era bastante complicado hablar con los padres de Melanie y para colmo, que me tuvieran que ayudar a levantarme. ¿Por qué todo siempre me pasa a mí? No lo podía soportar.

Daba por hecho que la madre no me ayudaría, pero para mi sorpresa lo hizo. Esa rigidez que ella tenía en el cuerpo desapareció convirtiéndose en ternura. Me cogió amablemente por el brazo bueno y me ayudó a levantarme del suelo.

El padre se acercó y también me ayudó. Me sentó en el sofá, mientras su mujer se dirigía a la cocina, que estaba debajo de las escaleras. Sus azulejos eran de un azul marino, y siempre con esa mezcla entre el estilo rústico y moderno.

-¿Estás bien Sophie?-Me preguntó el padre de Melanie.

-...eeee...Creo que sí. Sólo es una rotura. Gracias.-Dije intentando fingir el dolor del brazo. No quería mostrar debilidad ante desconocidos.

-¿Segura?-Preguntó otra vez.

Asentí con la cabeza, ya que, no tenía aliento para hablar debido a la sorpresa. ¿Había notado el padre de Melanie que estaba fingiendo? Imposible. No me conocían... o eso creía yo. Se mostraban amables conmigo, en cambio, con su hija no.

Una sensación extraña y familiar me invadía al pensar que ellos me conocían demasiado, pero no lograba entender el porqué de este comportamiento.

-Sopie- Me llamó una lejana voz.-¿Quieres algo para beber? ¿Un refresco?-Dijo la mujer, despertándome de mis pensamientos...

-Agua, gracias.-Logré decir.

En ese momento dejé que mi mente fluyera, como un flash back, las imágenes con las que había vivido hasta ahora para intentar recordar mi pasado. Pero no veía nada, había un bloqueo que no me dejaba descubrir quién era yo. No estaba segura, cada vez que encontraba alguna información, mi mente la bloqueaba impidiéndome verla.

Cuando la revisión a mis recuerdos estaba a punto de finalizar, ya que, me encontraba cansada y rendida, apareció de nuevo en mi mente la nota que leí en el ordenador:

"Hola Sophie, seguro que no te acuerdas de nada, ahora no puedo contarte nada por tu bien, pero tú eres fuerte y puedes sobrevivir tú sola. Una cosa, no confíes en la gente que te rodea, no lo olvides nunca, y acuerdate que nunca estarás sola. Cuídate mucho.
Con cariño: Dalan."

¿Por qué esa nota aparecía cada vez que intentaba recordar algo? ¿Qué me quería decir que yo no lograba ver? ¿Por qué tanto misterio?

No entendía porqué vivía. ¿Porqué había nacido? ¿Cuál era mi fin? ¿Ser una chica, como otra cualquiera, que ni siquiera sabía su pasado?

Quería morir. Así todo tendría un fin. Un desgraciado pero justo fin...
Morir. Morir. Morir. Morir. Morir...

¿Sin sentido? ¿Sin saber por qué estaba allí?
Morir. Morir. Morir. Morir. Morir. Morir. Morir...

Bloqueada, no pensaba en otra cosa, hasta que vi en mis ojos un nombre: "Dalan".
Dichoso Dalan. Dichoso Dalan.
¡Maldita sea!


Dentro de poco empezaría mi interrogatorio y por supuesto también el de ellos. Tenía tantas preguntas sin respuestas que no sabía por donde empezar. Tuve la suerte de que me preguntaron ellos, pero no todas las palabras que salieran de mi boca iban a ser respuestas. Me negaba, yo también preguntaría. No sé cómo, pero lo haría.

-Para empezar, -Dijo la madre de Melanie interrumpiéndome otra vez, ya sentada en una silla con su marido al lado.- me llamo Mireya, encantada de conocerte en persona Sophie.- ¿Me conocía de antes? Me estoy perdiendo.

-Yo soy Damien, también encantado de conocerte al fin.- Dijo serio.

-Veo que me conocéis bastante bien, ¿Puedo saber por qué?- Dije sonando agresiva y ansiosa, no podía aguantarme más.

-Sophie...-Se atrevió a contestar Mireya.- Sé que es difícil para ti estar sola y desconcertada. Por eso estamos aquí nosotros para ayudarte en lo que necesites... si quieres recibir ayuda, solo depende de ti.-Dijo con tono tranquilo.

Algo en su forma de expresarse me hizo desconfiar, cuando hablaba parecía recitarlo de memoria, como si hubiera tenido que aprenderse un diálogo para actuar en teatro. No había dicho nada para que pudiera decir que estaba sola y que necesitaba ayuda. Algo no iba bien, lo veía pero no lo podía asimilar.

Corría peligro estando acompañada, tenía que buscar soluciones rápidas, pero no las lograba encontrar. Era imposible.

-No necesito ayuda, sé cuidarme yo sola. Por eso me voy, este no es mi lugar.-Sus caras estaban intentando ocultar la sorpresa al verme reaccionar así, ellos no se lo esperaban- Pero antes de irme quisiera saber varias cosas...-Dije con la mirada amenazante en los ojos de Mireya.

-Está bien, eres libre de hacer lo que quieras Sophie. Vete cuando quieras, sin embargo, puedes volver siempre que lo necesites.-Dijo con tranquilidad.

Ahora la que se sorprendió fui yo. Algo me ocultaban, lo intuía, y tarde o temprano lo averiguaría, de eso estaba muy segura.

Las expresiones de sus caras me lo confirmaban, sobre todo la de Damien. Mireya era la que hablaba, en cambio, él sólo ponía oídos y ojos en la conversación. Entonces deduje que él estaba inseguro y no se atrevía a hablar porque se le notaría.

Aproveché los últimos momentos para intentar formular mis preguntas, mientras se producía una leve pausa, cada uno pensando en nuestras reacciones...


--------------------------------------
Bueno por fin terminé el capítulo!
He tenido una inspiración un poco rara para este capitulo, pero espero que lo entendais y os guste... :)
Tengo que agradecer a mi amiga Jessica por sus comentarios! Nunca me cansaré de decirlo! ;)
Espero que os guste, porque cada vez hay más misterio... y después de tanto misterio, algunas respuestas... :P

Muchiiisimos Besiiitos

~~AndRea~~

domingo, 12 de septiembre de 2010

Capítulo 6: Desconocidos.

Cuando me vestí y me sequé el pelo, fui hacia la puerta. Agarré el manillar, lo bajé y poco a poco abrí la puerta esperando a una persona...


Pero había dos personas al otro lado de la puerta esperándome. No era Melanie, eran un hombre y una mujer bastante maduros. ¿Quienes eran? ¿Porqué me miraban con detalle? ¿Qué querían? ¿Por qué tanto silencio?

La mujer era alta, esbelta, con el pelo rubio y recogido en un moño, haciéndola más mayor de lo que en realidad era, y sus ojos eran de un color caramelizado y marrón. Tenía la expresión de desconfianza, sabiduría y enfado. Me miraba fijamente a los ojos, como si intentara ver a través de ellos todo lo que yo no sabía sobre mí. Su mirada me intimidaba, pero a la vez parecía que ella sabía algo y no me lo quería decir, no por miedo ni por ... sino más bien por respeto.

Y el hombre tenía el cabello medio largo, sus ojos eran de color verde, pero con tonos marrones, muy bonitos. Tenía barba, pero no estaba descuidada... era otro rasgo de él, le gustaría porque le quedaba muy sexy y le hacía más maduro. El También me miraba fijamente pero con aire distraido.


Nadie se atrevía a hablar, para mí ellos eran unos desconcocidos, y tarde o temprano me tendré que hacer a la idea de que todas las personas con las que hable serán así para mí.

Solo habían pasado segundos desde que abrí la puerta, pero parecían horas silenciosas.
Las miradas cada vez me molestaban más, no me gustaba que fuera el centro de atención de todos. Quería huir, salir de esa casa extraña, de esas personas, de todo.

Al fin apareció Melanie por el pasillo, ya vestida y arreglada, con la cara despejada. Ella sabía lo que pasaba según la expresión de rostro: "Tarde o temprano tenía que pasar". y Dijo:

-Papi, mami, esta es Sophie. Me despertó cuando dormía, pero lo hizo sin querer, ella solo esta buscando información y yo accedí a ayudarla.- Dijo Sophie con miedo y valor.

-Melanie, sabes que tienes prohibido hablar con desconocidos.- Dijo el hombre con una voz grave.

-Pero papi, ella necesita ayuda, y... -Dijo bajando la mirada al suelo, cuando la mujer la interrumpió.

-...chhtss. Y tu debes obedecernos, diga lo que diga esta chica. Vete a tu habitación Sophie, ahora vamos contigo, pero antes tenemos que hablar a solas con "Sophie"- Dijo la mujer con autoridad sin retirar sus ojos de los mios.

-Estoy de acuerdo con usted, señora- Dije intentando ser formal.

-Bien, entonces vamos a la sala principal, siguenos. Melanie, espero que nos obedezcas, me has desobedecido bastantes veces y te he perdonado, pero la próxima vez no lo haré.-Dijo caminando por el largo pasillo sin mirar a Melanie.

Todo era muy raro, caí en la cuenta de que estos dos adultos eran los padres de Melanie. Pero se comportaban como robots, sin sentimientos, con normas que se tenían que cumplir si o si. Y Melanie todavía era pequeña, ella tenia que jugar y divertirse no amargarse con esa edad. Sobre todo la estricta era su madre, con esa cara seria y sabionda... porque su padre era más alegre y liberal, seguro que él opinaba diferente pero se callaba. ¿Lo habría eclipsado la madre de Melanie? ¿Qué ocultaba ella?

En las miradas de sus ojos se notaba, aunque fuera un poco, que me conocían y sabían quién era yo, cosa que todavía no llegaba a entender... Estaba ansiosa por saber que iba a pasar, ellos podrían darme alguna información, por muy pequeña que fuera, para mí sería muy importante.

Al salir de la puerta del baño y seguir a los padres de Melanie, oí cómo una puerta se cerraba bruscamente a mis espaldas. Sin duda era Melanie, en este momento me gustaría estar a su lado y ayudarla, pero no tenía otra opción que dejarla sola y seguir a sus padres...

Entonces caminamos en silencio por el pasillo anaranjado. A la derecha había otras dos puertas cerradas y en frente, al final de ese acogedor pasillo una última puerta, todas ellas hechas de una madera oscura, se podía decir que eran rústicas, pero parecían ser modernas.
Cuando la abrió el padre de Melaine, su madre me dejó pasar entre medias de los dos. Seguro que desconfiaban de mí, igual que yo de ellos, pero tampoco era para tanta seguridad. No me iba a escapar.

Al abrirse la puerta pude ver tanta claridad, que mis ojos automáticamente se cerraron para que después lentamente mis párpados se abrieran. Al principio seguía viendo mucha luz en aquella espaciosa sala, mis ojos se empezaron a aconstumbrar a aquella luz que provenía de unos grandes ventanales.

La sala era bastante grande, o al menos lo parecía. A mi izquierda se encontraba una estantería llena de libros antiguos y que estaba pegada a la pared de color melocotón, en frente había un sofá enorme, blanco y moderno, con una mesita de madera. A mi derecha había una televisión enorme, que ocupaba bastante espacio en aquel rincón. Y en medio de toda esta enorme sala había una mesa, también de madera, con adornos encima de ella.

Estaba impresionada con la sala. Los grandes ventanales estaban detrás del sillón, que iluminaban todo el espacio de la enorme sala. Miré al techo lleno de focos y lámparas, pero sin duda lo que más me fascinó fue que los muebles eran antiguos y nuevos. Estos combinaban en perfecta armonía.


Estaba tan pendiente de las cosas que había a mi alrededor... y sin querer, me descuidé con las escaleras que me esperaban a mi derecha...


-------------------------------
Holaa que tal estáis? Espero que bien... jejeje
Bueno siento mucho haber tardado siglos en escribir... pero esto de tener que empezar con las clases me desorienta y me quita mucho tiempo para pensar... y últimamente estaba sin ninguna inspiración, así que por eso tarde más... y ya de paso, aproveché que esta semana hay puente... ;)
¡Por fin un poco de relax! xD
Espero que os guste... y decirme si os pareció muy pesado o muy largo...
Cuidaros
Miles de Besiitoss!
~~AndRea~~