miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 16: Presentimientos.

Después de lavarme los dientes y tumbarme en la cama, me quedé dormida en un sueño profundo y tranquilo.


Al día siguiente Izan me llamó desde la puerta y me avisó de que iba a preparar el desayuno. Mientras tanto, disfruté del amanecer desde la ventana que el inmenso horizonte me permitía contemplar. La sensación de vida era distinta, más sencilla, como si todo lo que había pasado simplemente fuese un sueño, aunque más bien parecía una larga pesadilla.

Sentí que algo de la habitación estaba fuera de lugar, como si no estuviera en su sitio. Examiné cada detalle del cuarto, la mesa, la puerta, las paredes, el armario... pero todo estaba tal y como dejé anoche. Lentamente me deslicé hacia la mochila y descubrí que el libro de Nadya ya no estaba en el fondo. Que yo recuerde lo coloqué debajo de la ropa... ¿Acaso Izan se había atrevido a entrar en mi habitación y rebuscar entre mis cosas? Esa posibilidad me parecía tan remota que la deseché de mis pensamientos. El libro seguía intacto, sin ninguna señal que levantara alguna sospecha, o al menos eso parecía.


Tal vez estaba volviéndome paranoica con tanta desconfianza, secretos y sospechas. Sin embargo, ahora que tenía el libro entre mis manos, era inevitable y necesario volver a leer los acontecimientos de las circunstancias en las que se encontraba Nadya...



[...]

Cansada del dolor repentino que había sufrido, dejé que mis párpados se cerraran profundamente, con una sonrisa dibujada en mi cara...



Lentamente me desperecé de aquel sueño extraño aunque conciliador. Me encontraba en la misma habitación de colores azules y verdes. ¿Qué es lo que había pasado?

Me sentía peor que la última vez que desperté. Si estaba aquí era por algo y tenía que descubrirlo cuanto antes. Dalan no me había dicho nada y eso resultaba demasiado confuso. Para empezar, no me acordaba de nada y la reacción de Dalan no me cuadraba... ¿Es que esta situación tiene algún sentido? Mi cabeza no paraba de dar vueltas. Recuerdo a Dalan en la oscuridad y después en la luz, cuando me besó. No puedo entender esa atracción que siento por él, apenas le conozco.. ¿o en realidad sí?  

Un estremecimiento acobardó mis recuerdos cuando el repentino dolor se hizo presente en mi espalda. Cada movimiento que hacía, por leve que fuera, repercutía en cada vértebra de mi columna. Me sentía inmóvil como si tuviera la total libertad de este lugar, pero a la vez no podía disfrutar de ello dada la incapacidad de movilidad de mi cuerpo. Además poco a poco podía presenciar que algo estaba mal, que algo iba a pasar y eso me disgustaba. Ya no sabía cuál era mi peor temor, el hecho de no recordar las cosas o simplemente saberlas. Me estremecí al pensar que mi debilidad residía en ello. 

Un sonido me sacó de mis pensamientos. La puerta se estaba abriendo. Eso solo significaba una cosa: Tenía visita. Seguramente sería Dalan... ¿quién más sino?


En décimas de segundo pensé que tal vez había sufrido un accidente y como consecuencia había perdido mis recuerdos. Y por eso ahora estaba ingresada en algún hospital, quién sabe donde...


-Buenos días Nadya...-dijo mientras cerraba la puerta- Te traigo el desayuno. ¿Qué tal te encuentras? 


-Gracias...-Susurré sorprendida por su sincera amabilidad.

-Hoy hace un día perfecto. El sol alumbra cada rincón del jardín.-Dijo casi para sí mismo.-¿Qué te parece si cuando termines bajamos a dar un paseo?- Inquirió mirándome por primera vez a los ojos desde que entró por la puerta. 


-No creo que pueda, me duele la espalda y apenas me puedo mover.-Dije con la voz un poco ronca por el sueño.


-Tranquila el desayuno te ayudará a recuperar fuerzas. Además tienes que tomarte esas pastillas de ahí, -Dijo señalándome el vaso de la bandeja donde se encontraban las pastillas- son para calmar el dolor.



Dudé durante un minuto en hacerle caso o no... esto era demasiado para mi. Pero rápidamente el hambre y el olor de la buena comida hizo que me lanzara a comer...
Mientras tanto, Dalan continuaba mirando por la ventana de donde procedía la luz y dejaba ver ese destello de su pelo rubio. 


Una vez que terminé, me encontraba mejor y me maldije por haber dudado de él cuando tenía razón. El dolor se había calmado y podía moverme con total tranquilidad. Le pedí que se marchara fuera y que me esperara para poder cambiarme de ropa (ya que tenía puesta una incómoda bata blanca) y bajar juntos al jardín que se refería. 


Cuando me incorporé sobre la cama pensé que me caería al suelo de cabeza, sin embargo ocurrió todo lo contrario. Es cierto que ya no sentía ningún síntoma de dolor y me preocupaba que tampoco pudiera percibir los músculos de las piernas para mantenerme en pié y caminar. Pero pude llegar perfectamente al armario después de rebuscar por todos los cajones y no encontrar nada. Cuando lo abrí por fin encontré mi objetivo. No había tanta ropa por los espacios sobrantes del armario, pero sí la suficiente para deshacerme de esta horrenda bata. 

Al fin decidí ponerme una singular prenda, parecida a la bata, pero con más colores vivos y con ello puesto hacía de mi cuerpo pura alegría. Precisamente por eso me llamó la atención el naranja, el azul, el amarillo y el morado del vestido... todos los colores juntos terminaron por cautivarme. Por último encontré unas sandalias sencillas y cómodas que se ajustaban a mis pequeños pies.


-Nadya, ¿ya has terminado?- Preguntó Dalan al otro lado de la puerta. 


Inmediatamente respondí abriendo la puerta. Su rostro cambió de la impaciencia a la ternura y asombro, mostrando la absoluta sorpresa. 


-Ya estoy lista. ¿Bajamos? - Dije sonrojada por su forma de mirarme.


-¡Estás impresionante! Y será mejor que bajemos o se hará demasiado tarde.


Y sin darme tiempo a contestar me cogió de la mano y me llevó por aquellos pasillos tan oscuros y tenebrosos hasta que casi tropezamos con las escaleras. Apenas había luz y ni siquiera me acordaba de cómo volver a mi habitación. Aquel sitio parecía un auténtico laberinto. 

Cuando terminamos de bajar las escaleras, agradecí a Dalan que me hubiera agarrado fuerte de la mano, porque sino me hubiera caído de cabeza por culpa de las empinadas escaleras. Sin embargo él no dijo nada, estaba muy callado y de repente me soltó la mano. Sentí cómo el miedo se apoderaba de mí y cómo mi respiración se agitaba. Dalan lo notó y al instante escuché un fuerte ruido. Poco a poco la luz entraba y vi cómo movía la enorme y pesada puerta marrón. Me atreví a caminar y salir de la oscuridad. Cerré los ojos y respiré profundamente para ver lo que me esperaba al otro lado de la puerta. Al abrirlos no pude dejar de sonreír y de sentirme libre. Todo a mi alrededor era verde, fresco y puro. 


-¿Te gusta?- Preguntó detrás de mi. 

-Más que eso. Es puro. Incluso este sitio tiene su propia armonía, es extraño, pero confortador al mismo tiempo. No sé qué decir en este momento... - Estaba anonadada. 


Nos cogimos de la mano y caminamos sobre el césped húmedo. Los distintos árboles, flores, plantas, animales... me hipnotizaban. Me sentía como si siempre hubiera vivido aquí, en este inmenso jardín. Era casi imposible imaginar hasta dónde llegaban los límites de la increíble naturaleza.


-Vamos a descansar, no es bueno que andes mucho hasta que te recuperes del todo.- Dijo mientras se sentó en un banco de piedra. 

-Está bien.- Refunfuñé.

-No hace falta que te pongas así, es por tu salud.-Dijo riéndose de mi.


Cuando nos sentamos  y nos acomodamos perdí la noción del tiempo. Permanecimos sentados espalda contra espalda. El cielo apenas tenía nubes y me recordaba a los hermosos ojos de Dalan que no se atrevía a pronunciar palabra al igual que yo. El silencio nos abrumó contemplando el paisaje hasta que mi curiosidad por saber todo, fue más fuerte que el propio miedo de conocer los detalles.


-Dalan, ¿qué pasa? - Él no se movió del sitio, sólo respiró profundamente.- ¿Qué diantres ha ocurrido? ¿Por qué me operaron? ¿Qué me estás ocultando, Dalan? - Me giré para mirarle a la cara y asegurarme de que me contestaría con sinceridad y sin mentiras, mientras él volvía a coger aire lentamente.

-Tuviste un accidente.- Se dignó a decir con pesadez.

-¿Un accidente? Por favor, Dalan, explícamelo todo. No puedo más con tanto misterio y la espera me está matando por dentro.- Dije enfrente suya.

-Estábamos juntos, discutiendo dando gritos por la calle. Te cabreaste y saliste corriendo fuera de si. Intenté impedirlo, pero ya estabas demasiado lejos cruzando la carretera sin mirar. Cuando me acerqué vi cómo un coche chocó contigo, dejándote inconsciente, y tu sangre derramada por el suelo con restos de cristales... -Tomó otro  largo respiro y siguió con el mismo rostro serio y apenado. - Fue duro verte ahí, herida y vulnerable, incluso pensé que habías muerto y todo a mi alrededor empezó a derrumbarse. Nunca podré olvidar aquella imagen de mi mente...

-Oh... No sé que decir... Lo siento. 

-No hace falta que digas nada. No es necesario que el pasado nos atormente. Hay que seguir adelante, eso es lo que cuenta. - Dijo con un tono de voz más animado. 

-Pero... ¿cómo me he recuperado tan deprisa? Estaba medio muerta, ¿no? -Dije confusa y  con miedo por verme reflejada tirada en el suelo ensangrentada.

-Los especialistas se encargaron de todo. Y aunque no lo parezca, has permanecido tres meses en coma tras una dura operación que logró salvarte la vida. Además, las heridas exteriores no eran nada comparado con las interiores. Tu columna vertebral sufrió muchos daños y con el tiempo, la esperanza y la ciencia, ahora puedes andar en vez de permanecer en una silla de ruedas o inválida en una cama. Sin duda ha sido un milagro.


Concluyó levantándose del banco dispuesto a dar otro paseo. La tensión que su cuerpo había sufrido mientras hablaba, desapareció dejando paso a una perfecta sonrisa y unos ojos llenos de alegría y entusiasmo.


-¿A dónde vas? -Dije con pánico en la garganta, al ver que se alejaba de mi lado.

-Ven, quiero enseñarte algo especial. Mira allí. ¿Te has fijado en ese árbol?- Inquirió señalando a mi izquierda, justo donde la naturaleza se hacía más espesa.- Es un roble bastante antiguo, según las leyendas lleva aquí más de mil años. 

-Es hermoso. Sólo con mirarlo ya estoy más segura y tranquila.- Dije asombrada de su belleza, pese a sus años.

-Dicen que dentro hay magia, algo que la ciencia todavía no es capaz de explicar. Cada día que podía, venía aquí para contemplarlo y pedir fuerzas para que te recuperaras. Es increíble la energía que transmite. No sé si las leyendas son ciertas, pero una parte de mi, me dice que es cierto. -Dijo acercándose y aferrando con fuerza mi mano.

-Seguro que es verdad, por algo lo dicen, ¿no?. -Dije sonriendo como él.



Lo cierto es que había algo que transmitía, algo extraño, algo imposible de descifrar y aunque parecía mentira, resultaba agradable tener esa sensación... Como si el peligro estuviera en todos los lugares menos allí, como si lo único que percibieras fuera la confianza, el respeto y el valor... Todo menos el miedo.



Por fin continuamos nuestra visita andando y aunque yo estaba agotada, intentaba disimularlo para que Dalan no se diera cuenta. Sopesé todo lo que me dijo en busca de algo que fallara, pero sólo obtuve la verdad y la seguridad que él me transmitió. Por fin podía dejar de martillearme tanto la cabeza y confiar absolutamente en todas sus palabras, sin embargo no pude dejar de preguntarme cuál fue la razón de nuestra discusión...







No sé cómo, pero cada vez que dejaba de leer tenía un presentimiento de que algo iba mal... Inmediatamente guardé el libro que tanto me perturbaba, justo antes de que Izan se asomara por la puerta.


-¿Estás bien? ¿Te ocurre algo? Te he llamado varias veces y no me contestabas, estaba preocupado.-Entró y me examinó con sus ojos en busca de mi mirada.


-¡Ahh! Sí... Tranquilo... Estoy perfectamente.-Dije con un calor repentino en las mejillas.- Sólo quería comprobar que todas mis cosas estaban en... en su sitio... -Dije cuando conseguí dejar los nervios a un lado y la inseguridad al otro para poder mirarle directamente a la cara.


-En ese caso me alegro.- Dijo mientras me sostenía la puerta para salir.- Pero hay muchas cosas que quiero enseñarte y a este paso no sé yo si nos dará tiempo... Siempre y cuando tu quieras, claro...


No sabía que decir, sólo actué por instinto. En este momento no podía confiar en nadie y menos en alguien que posiblemente hubiera rebuscado entre mis cosas...


-No lo dudes. Me encantaría conocer esta hermosa ciudad.-Dije sin más dilación.




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Holaa!! :) 

Bueno lo primero que os digo es: 
¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! ¡¡¡¡¡LO SIENTO!!!! 

por no haber publicado en... ¿cuánto tiempo? ¿Un año? :S 

De verdad que no he podido por muchos motivos, no voy a poner la misma excusa de que no he tenido tiempo, etc... Más bien ha sido por falta de ganas, de inspiración, de dejar de escribir y ya está... Pero poco a poco me he animado y sabía que la historia no podía quedarse así... Intentaré ponerme manos a la obra y espero que os guste este capítulo, pero sobre todo doy las gracias a la gente que me comenta, parece mentira pero dais muchos ánimos para seguir.... En serio ¡GRACIAS!

Un beso

~~AndRea~~


PD: Os dejo la imagen del vestido de Nadya, por si no os hacéis a la idea de cómo es. (A mi me encanta!!) 




miércoles, 31 de agosto de 2011

Concurso: "The Picture Keys"

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¿Qué tal todo bloggers? Segurísimo que genial! :P
Para empezar, lo siento por la ausencia :(. Con el tiempo libre de las vacaciones no he tenido ganas de escribir y menos sin inspiración! Cuando pueda subiré el capítulo 16! :)
Esta entrada es para informaros de que estoy algo ocupada con este concurso. Tengo muchas ganas de escribir algo nuevo! Por lo que os deseo suerte si también os apuntais! ;)
Un beso
~~AndRea~~

miércoles, 15 de junio de 2011

Capítulo 15: Nuevo hogar

Me sentía culpable por haber hecho que Izan recordara a sus padres. Aún así no había especificado si estaban muertos o desaparecidos. Seguro que ahora sentía mucho dolor por lo que no podía hablar. Le entiendo, no es fácil olvidar a personas que quieres, pero al menos él conoció a su familia y tiene a su hermano para que ambos se cuiden. Al fin y al cabo yo no sé si tengo y espero encontrar algo o a alguien de mi familia...



Por fin llegamos a su casa después de bajar por el paseo luminoso y cruzar varias calles vacías de gente. Nos encontrábamos enfrente de un gran chalet, alto y ancho. Parecía muy grande para que dos personas viviesen allí. Pero al parecer estaba bien situado en la ciudad. La fachada era blanca y de un color melocotón claro, y algún que otro marrón. Me encantó. Estaba segura que por dentro sería precioso.





-Ya hemos llegado. ¿Qué te parece?-Preguntó Izan entusiasmado. Al parecer había apartado los recuerdos para otro momento.

-Muy bonita, aunque parece demasiado grande.-Dije sincera.

-Es difícil encontrar chalets como este por aquí. Además está cerca de la avenida principal, por lo que no está muy alejado del centro. ¿Qué te parece si entramos y te presento a mi hermano?-Dijo con ganas de enseñarme su hogar.

-Lo que quieras.-Le dije sonriendo.-Izan.-Le llamé otra vez.-Muchas gracias por todo. No sé cómo agradecertelo, de verdad.-

-No tienes por qué darme las gracias.- Y sonrió.Siempre sonreía con ganas aunque tenía una vida complicada...


Cuando subimos las escaleras del porche. Izan buscó unas llaves en su bolsillo para abrir la puerta. A través de ella pude distinguir una luz que provenía de la izquierda. Me imaginaba que era el salón. Y que allí estaría su hermano. ¿Qué aspecto tendría? ¿Seria tan amable como Izan? ¿Y si después de todo es una trampa? No debería confiar en nadie dadas las circunstancias. Pero quiera o no, necesito ayuda. No puedo luchar, escapar y estar sola en un mundo totalmente desconocido.


Izan estaba muy nervioso, no conseguía encontrar la llave y meterla en la cerradura hasta que respiró una buena cantidad de aire y se tranquilizó. ¿Por qué tanto nerviosismo? Puse en alerta todos mis sentidos en busca de algo sospechoso por si a caso pasaba algo o alguien me estaba esperando. Entonces pude ver la hermosa y grande entrada que separaba la cocina del salón.

Al entrar, tuve la sensacion de estar en casa. De tener un hogar, aunque era provisional hasta que retomara las fuerzas y pudiera continuar sola. Todavía no logro entender el por qué de mi vida. De lo que ahora sé... De lo que está sucediendo... ¿Si alguien me está buscando porque no lo hacia ya? Porque me querían?


-Esta es la cocina como puedes ver- Me señaló Izan a la derecha.


La casa no parecía tan grande por dentro que por fuera. Daba la sensación de que era pequeñísima. Al fondo de la entrada se encontraban dos escaleras. Una al lado de la otra. No sabía que podría encontrar tras ellas. A mi derecha estaba la cocina, llena de azulejos blancos y azules oscuros.

Al fondo había una mesa al lado de la pared con tres sillas de un color metálico y gris. A la derecha estaba la ventana que daba vistas hacía la calle. Y a la izquierda se encontraba un armario, lleno de cajones. Y en frente estaba el lavabo, la placa, la campana, el horno y el microondas. Era bastante pequeña pero muy acojedora.

Después volvimos a la entrada y desde allí al salón. Enfrente estaba un largo sillón de color crema con tonos verdosos. Al fondo estaba la televisión encendida y en la pared varios cuadros de paisajes marítimos y de montañas. A la izquierda había alguna que otra estantería con libros y en la pared estaba la gran puerta que daba salida o entrada al porche del exterior. A la derecha había una gran mesa decorada con fotografías de la familia de Izan. Las sillas daban un toque moderno a la pequeña pero acojedora sala.

La televisión estaba encendida pero no había nadie que la prestara atención. ¿Dónde está su hermano?


-Seguro que mi hermano está en su habitación. Vamos arriba.-Dijo mientras salía del salón cogiendo las mochilas.


Yo me entretuve viendo las fotos de la mesa. Izan seguía teniendo la misma sonrisa, aunque no la misma mirada. Desde que se hizo esta foto hasta ahora, él había cambiado. Ya no era un niño. Podía distinguir que sus rasgos faciales son menos redondos y que ahora él está más alto y fuerte, al igual que su hermano. Ambos se parecen mucho. Los ojos, el pelo... todo menos una cicatriz que tiene Izan en la mejilla. Algo bastante curioso porque antes no me había fijado.

Volvimos a la entrada. Sólo había cuadros colgados en ambas paredes de la entrada. Al fondo estaban las dos escaleras que había visto antes. La dirección de la primera era de subida y la derecha de bajada. Por lo que fuimos por la escalera izquierda. Cuando terminamos de subir, había un largo y ancho pasillo por ambos lados.

Izan me señaló cada habitación. A nuestra izquierda estaba la habitación de sus padres, la cual según me dijo, pocas veces entraban él y su hermano. Al fondo el baño y a la derecha otras dos habitaciones, una es la de Izan y la otra es la de invitados. La habitación de su hermano estaba detrás nuestra. Directamente pasamos a mi nueva habitación, sencilla y habilitada para cualquier inquilino como yo.


-Parece muy cómoda, simple y muy amplia. Lo suficiente para colocar las pocas cosas que tengo. Gracias por todo Izan.-Por fin tenía un hogar.

-De nada. Vamos que te presento a mi hermano.-Dijo después de que dejar las mochilas en mi habitación.

-¿Cómo se llama? No me has dicho su nombre.-Dije curiosa para no llevarme una sorpresa.

-Jared.- Dicho esto tocó la puerta.


Al rato la puerta se abrió. Y lo primero que vi fueron unos inmensos ojos azules. Parecidos a los de Izan. Después una mirada de felicidad y por último una amplia sonrisa.


-¡Izan! ¡Por fin has llegado!- Jared abrazó a su hermano, no sin antes haber chocado las manos.-¿Qué tal el viaje? ¿Encontraste lo que buscabas?-Inquirió con voz curiosa.

-Pues...- Jared le interrumpió.

-Por lo que estoy viendo es un sí.- Ahora se dirigió hacia mi- Y tu eres...

-So...-Jared me interrumpió.

-¡Ahh! Ya lo sé...- ¿Cómo podía saberlo si Izan no había dicho mi nombre?- Eres... ¡la novia de mi hermano! JAJAJA -Izan y yo nos pusimos rojos como un tomate. Él intentaba explicarse, pero Jared seguía hablando sin parar.- Qué buena pareja hacéis. Encantado de conocerte. Seguro que duráis mucho. Anda bajemos a cenar que ya es hora. jajaja- Y se fue entre risas.

-Lo siento.-Se disculpó Izan- No para de hablar, a veces resulta pesado, pero es muy simpático ¿verdad?-Dijo aconstumbrado al carácter de Jared.

-Si, no lo dudes. jajajaja- Empecé a reírme como una loca, mientras Izan, cada dos por tres, ponía caras de confusión.

-¿Qué pasa? ¿He dicho algo gracioso o molesto?-Dijo cada vez más confundido.

-¿No te has dado cuenta?-Dije yo graciosa.

-¿De qué? ¿Qué pasa?- Preguntó sin entender.

-Ni siquiera sabe mi nombre... jajajaja ¿No te resulta gracioso?- Dije entre risas.

-JAJAJAJA No me había dado cuenta....

-Izan siento dejarte con Jared, pero necesito un baño antes de cenar... Después bajo ¿ok?-Dije corriendo para preparar mis cosas.

-De acuerdo, te esperamos abajo.-Enfatizó sonriente.


Tenía ganas de darme un baño después de andar varios días en el bosque. Preparé una camiseta y un pantalón de chándal como si fuera un pijama. De repente, mientras estaba mirándome en el espejo, sentí un profundo mareo junto con un sudor frío y cálido al mismo tiempo. ¿Qué me está pasando? Mi rostro estaba pálido, más de lo normal. La cabeza me daba vueltas. No podía mantenerme en pie. Así que me senté en el suelo. El mareo se me pasó a lo largo de varios minutos interminables. Pero escuché un leve siseo del que no pude entender nada, parecía que hablaba en otro idioma.

Cuando se me pasó completamente el mareo, volví a escuchar algo. Puse atención, entonces no sólo escuchaba un susurro, sino varios. Cada vez más fuertes y más cerca. La cabeza parecía que me iba a estallar. Hasta que logré escuchar mi nombre entre las voces. "Sophie".

Entonces el silencio inundó el baño. ¿Qué diablos había pasado? Estaba completamente segura de que había oído mi nombre y tampoco iba a olvidar esa horrible sensación en el estómago y la cabeza. Al fin conseguí ponerme en pie. Mi rostro se reflejaba nuevamente en el espejo. Mi piel seguía teniendo el mismo color  blanco y rosado que la última y primera vez que me vi en un espejo.


Después de ducharme, bajé tranquilamente las escaleras para reunirme con Jared e Izan, olvidando todo lo que había pasado en el baño. "Seguro que lo he soñado, no he parado de caminar en todo el día" me dije a mí misma. Sí, será eso, pensé.


-Fiuu fiuu- Silbó Jared sentado en la mesa de la cocina cuando me vio aparecer.- ¡Menudo cambio! Venga siéntate a cenar. Izan me ha contado todas sus aventuras contigo.- Se acercó a mí.- ¿Qué te parece mi hermano? Es guapo, ¿no crees?- Dijo entre susurros.

-Jared te he oído, no estoy sordo.-Dijo mientras traía los platos con un par de huevos fritos y salchichas.- Venga dejála en paz. Llevamos todo el día caminando y seguro que está cansada.-Dijo ayudándome a salir de las indirectas de Jared.

-Se llama Sophie-dijo Izan cuando vio que Jared iba a preguntarme algo- Antes no me has dado tiempo para explicártelo, charlatán.


Todos nos reímos durante la cena. Jared es un chico muy simpático, buena persona, cariñoso, bromista y muy social. El único defecto que veo en él es que no para de hablar, pero tampoco le dí mucha importancia. En cambio Izan no es tan social que digamos, creo que es muy reservado y a veces tímido, pero de todas formas es un buen amigo. Está cuidando de mí a pesar de que él también tiene problemas y siempre, en todo este tiempo, me ha dedicado una sonrisa.


-Sophie-Me llamó Izan cuando acabamos de cenar- ¿Quieres ver una peli o prefieres dormir?- Preguntó, aunque ambos sabíamos la respuesta.

-Gracias, pero prefiero dormir. Estoy demasiado cansada. Buenas noches chicos y gracias por la cena. Estaba riquísima.-dije subiendo por las escaleras.

-Hasta mañana Sophie-Gritó desde el salón Jared.

-Qué descanses-Dijo Izan.



Después de lavarme los dientes y tumbarme en la cama, me quedé dormida en un sueño profundo y tranquilo.


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Hola! ¿Qué tal chicas? 
Por fin termino este capítulo. Espero que os esté gustando la historia. Al final el concurso le anulo. Veo que nadie está participando, así que se cancela. :(
Gracias Laurta por comentar y dar tu opinión sobre la historia. Has acertado en casi todo! ¬¬ 
No me enrrollo más. 
Besos
~~AndRea~~

miércoles, 27 de abril de 2011

Concurso!

Bueno con esta ausencia tan grande que estoy haciendo en la historia y lo siento por ella :`( quisiera proponeros un concurso o algo por el estilo. La razón es que tengo muchas ideas e inspiración pero nada de tiempo...


1.-Para empezar pondré una encuesta en la que tendréis que votar cual es el capítulo que más os ha gustado y tendréis que decir las razones de por qué os gusta.


2.-Es la parte más difícil: ¿Cómo creeis que va a continuar la historia? Aquí podréis poner lo que querais, tanto si os apetece escribir el capítulo de continuación... o nose vuestra opinión de la historia... etc.


-Si quereis os dejo varias ideas, porque me gustaría saber qué haríais en la situación de Sohie y en la de Nadya.
-Y también conocer a Dalan... nose me resulta curioso como os imgainais el encuentro tan esperado...
-También qué hace allí en todo este lío Izan y su hermano, además de Melanie y sus padres no nos olvidemos de ellos! :P



3.-Mi amiga Loca y yo hemos comenzado una historia sobre una Academia de chicas. El blog se titula "Academy For Girls" y os invito a que os paseis por el blog que ya hemos empezado con el prólogo.... Espero que os guste! ;)
Aquí os dejo el link:

http://academyforgirls.blogspot.com/


Por cierto ella necesita urgentemente una ayudante para otro blog que es este:


http://wolvesacademy.blogspot.com/


Animaros, la historia es muy bonita, leerla y vereis como os surgen muchas ideas para ayudarla!



Y bueno eso es todo de momento... Cuando pueda intentaré subir el próximo capítulo, pero mientras tanto os dejo con el concurso!
La fecha límite todavía no lo sé... Y el premio tampoco, me imagino que serán algunas fotos retocadas con vuestros nombres!

Si teneis dudas comentar o agregarme al msm:

andrea_gonjim@hotmail.es


Animaros a participar!
Muchos Besos!
~~AndRea~~

PD: Nose porqué, pero hay un problemilla con las fechas que marca arriba el blog... El capítulo 14 le publiqué en Abril no en Febrero como aparece... Estar atentas! :)

domingo, 20 de febrero de 2011

Premio! :P

Bueno he recibido el mismo premio de Laurta, Lisa y Noelia!
Muchas Gracias Chicas! ;)





Las reglas son que tengo que contar 7 cosas sobre mi y despues premiar a 15 blogs! ;)

1.- Soy muy vergonzosa y tímida, creo que son mis mayores defectos...
2.-Me encanta escribir y leer, sin estas dos cosas esenciales, mi vida no tendría sentido.
3.-Me gusta salir con mis amigas, ellas son las que me sacan una sonrisa todos los días.
4.-Me cuesta confíar en la gente, porque cuando menos te lo esperas recibes una puñalada por la espalda y no sabes cómo salir de la situacion.
5.-Amo la música, con ella me identifico porque expresa lo que estoy sintiendo en cada momento. Mis grupos favoritos son Paramore, Evanescence... y muchos más porque cada día descubro uno nuevo.
6.-Me preocupo por los demás y les ayudo en lo que puedo.
7.-Mis colores favoritos son el morado y el negro.


Tengo más cosas que contar sobre mí, pero como solo piden 7, resalto esas. Y bueno, sobre dar el premio a 15 blogs creo que ya lo han recibido, asi que por no darlo otra vez, dejo que quien quiera el premio que lo coja.
Muchas gracias otra vez por seguirme y darme premios como este! ;)
Muchos Besos
~~AndRea~~

lunes, 14 de febrero de 2011

Capítulo 14: Izan (Parte 2)

Cuando terminé me tumbé en el césped mirando el cielo azulado con alguna que otra nube de diferentes formas, tantas que me entró el sueño y dejé que mis ojos descasaran acompañados de una inspiración tranquila y profunda...


Sentía que mi cuerpo flotaba en una nube, esponjosa y suave al tacto. Tan cómoda como una cama y relajante como el sonido de las olas del mar. No estaba pensando en nada. Solo sentía como el aire me acariciaba la cara con una brisa ligera y con un toque del dulce aroma de una colonia varonil. Era un olor familiar y bastante atractivo.


-¡Señorita "dormilona"!- susurró una voz en mi oído.


Sin duda era Izan, pero ¿me había quedado dormida? Estaba tan cansada que no era capaz de reconocerlo. Además, esa sensación de tranquilidad y paz dominaban mi cuerpo y mente que tenían pereza de salir de aquel estado pacífico… hasta que abrí los ojos con la ilusión de encontrarme con Dalan, aunque sabía perfectamente que era Izan. ¿Por qué estaba obsesionándome con Dalan?


-¿Me he quedado dormida?-Su gesto de afirmación era evidente.

-Eso parece...no quería despertarte porque necesitabas descansar, pero ya es hora de continuar.-Dijo con tranquilidad. Sinceramente era muy amable, tal vez demasiado.

-¿Qué hora es?-Pregunté sabiendo que pronto empezaríamos a caminar.

-Las 5 y media.-Señaló con el dedo índice la hora del gran reloj que tenía en su muñeca izquierda- Sobre las 6 anochece y perderemos de vista el camino de vuelta, así que date prisa.-No parecía enfadado, más bien contento de que yo había descansado.

-No habrás cogido mis cosas ¿verdad? -Le lancé una mirada amenazante y él se rió a carcajadas de mí.


Al mismo tiempo se agachó para coger su mochila y ponérsela al hombro mientras yo le contemplaba fijamente. Izan se paró y me miró directamente a los ojos. Unas chispas de su mirada me quemaron obligándome a parpadear, pero a la vez sentía que no podía apartar la vista de su mirada. Tras unos segundos que parecieron eternos, me ofreció su mano para que me levantara.


Entonces alcé la mía para cogerla y con el simple roce de su piel una imagen vino a mi cabeza.



Alas. Unas alas preciosas, muy singulares y extrañas. Poco a poco la imagen se iba alejando y en ella apareció la silueta de una chica. Estaba de perfil, sentada con las manos abrazando sus piernas y mirando al horizonte. No podía distinguir quién era. Su silueta estaba oscura, pero lo demás lo veía nítidamente. Un árbol bastante familiar para mí. Con un tronco ancho y alto. Parecía que la estación en la que se encontraba era el otoño, ya que, las ramas estaban casi vacías y con las hojas teñidas de un color marrón y granate. Además podía ver cómo algunas de ellas se desprendían de las ramas. El sol se escondía entre las nubes, por lo que estaba anocheciendo. Lo más interesante era aquella chica pensativa con sus magníficas alas... Estaba sentada en el acantilado y el mar parecía estar en calma. La imagen no me quería mostrar su rostro. Sólo la forma de sus alas y el paisaje que la rodeaba.


Todo esto ocurrió en milésimas de segundo, ni siquiera había cerrado los párpados y pude contemplar otra vez la expresión de Izan esperando a que me levantara. Ahora estábamos completamente con nuestras manos unidas y yo intentando salir del estado de shock.

No podía creer lo que había visto. Seguro que serian imaginaciones mías. Pero, ¿Y si es Nadya? ¿Qué hace allí? ¿Por qué tiene alas? ¿Qué especie es? ¿No es humana? ¿Qué oculta? Y lo peor de todo… ¿Y si soy yo? Un fuerte escalofrío inundó todo mi cuerpo que hasta Izan lo notó. Sin embargo, él no sabía el motivo de tanta preocupación.


-Parece que tienes frío. Venga en seguida nos ponemos en marcha- Dijo recogiendo las mochilas mientras yo permanecía quieta como una estatua de pie, sin saber qué hacer , sin saber qué decir, sin saber cómo reaccionar…


Izan volvió a coger mi mano y tiró de ella suavemente para que mi cuerpo inmóvil pudiera continuar caminando. Automáticamente comencé a andar por la fuerza del impulso de Izan. Me miraba preocupado. ¿Y si él ha visto lo mismo que yo? Tenía que saberlo.


-Izan, ¿has notado algo extraño cuando me has levantado?-Mi voz sonaba fría. Izan seguía sin soltarme ni siquiera habíamos parado de andar.

-No, ¿por qué lo…-Dijo preocupado y nervioso.

-Chhts no hagas preguntas.- Le recordé.- Entonces, ¿Por qué actúas así?-No entendía su nerviosismo.

-Es tarde, hay que darse prisa.- Estaba segura de que él también lo había visto, su mirada ya no era cálida, más bien gélida.


La tranquilidad por la que antes navegaba había desaparecido dando lugar a la desconfianza, el miedo y los nervios que ambos sentíamos desde que nuestras manos se rozaron. Él me ocultaba algo relacionado con la imagen que acababa de ver y ahora no me iba a rendir después de todo lo que había pasado.

Izan me soltó cuando vio que ya podía caminar por mí misma y seguir su ritmo acelerado. No podía disfrutar del paisaje a causa de la preocupación. El aire puro que respiraba era el único que aliviaba un poco mi dolor. Más de una vez mis lágrimas quisieron salir y recorrer mis mejillas, pero por más que quería permitirlo no podía demostrar debilidad delante de nadie.


La caminata duró más que por la mañana. El sol todavía no se escondía tras las montañas y parecía que quería verme sufrir lo largo que era el camino. Al ver que no hablaba, Izan empezó a preocuparse y no paraba de hablar. Solo oía el ruido de su voz que estaba resonando en mi cabeza cada dos por tres.


-¡IZAN! Para de hablar ¡YA!- Grité furiosa.


El me miró extrañado.


-Sophie, no he hablado desde que comenzamos a caminar… ¿Estás bien?- Se paró en seco y me miró fijamente como nunca había hecho.

-Si… lo siento. Pensé… creí… que te había oído hablar… lo siento.- Estaba más confundida que nunca. Juraría que lo acababa de escuchar comentando el paisaje.

-No pasa nada, estamos a punto de llegar.- Quizás había eco y por eso escuché a Izan. El frío me habría taponado los oídos o algo por el estilo, porque no era capaz de sacar otras conclusiones y comerme la cabeza más de lo que estaba.- Pronto podremos ver las luces del pueblo.-Izan seguía hablando -La vista es preciosa, porque estamos en uno de los puntos más altos de la montaña. Ya solo queda la bajada pero nos vendría bien descansar 5 min.-Él estaba animado, al contario que yo.


No paraba de mirar al suelo e inundarme en mis pensamientos. Izan estaba intentando cambiar de tema y ayudarme mientras yo pasaba de él. Tarde o temprano tendría que agradecerle todo lo que estaba haciendo por mí. Me había encontrado y salvado del bosque y ahora me iba a llevar a un lugar seguro, aunque vaya donde vaya, sola o acompañada, todos los sitios serán peligrosos para mí.


La espesura del bosque había desaparecido, el césped ya no estaba. Ahora lo sustituían pequeños cuadraditos brillantes unidos con una especie de pegamento. Pude notar como la noche ya estaba sobre nosotros. Un centello de luz provenía a mi derecha por lo que pude ver la sombra de Izan que estaba quieta delante de mí. No quería levantar la mirada. Seguía cabizbaja pensando sin poder parar. El viento resoplaba con más fuerza que durante el día.



-¿Ya hemos llegado?-Pregunté cansada de la pausa.

-Falta poco, pero antes tienes que ver esto.-Yo seguía parada y sin mirarle. Pero él decidido se acercó y me empujó suavemente por los hombros para que me acercara a algún sitio.-Por la noche las vistas son... espectaculares, impresionantes, fabulosas...-Dijo contemplando algo.


Al final le hice caso. Sabía que sino miraba lo que me estaba enseñando no continuariamos el camino. Asi que vencida levanté la mirada y me quede sin palabras, sin aliento...




-Son... ¡MAGNÍFICAS!-Dije asombrada al ver las luces de la ciudad encendidas en mitad de la noche.

-¿Te gustan? Ya estamos en Seabrooks. Mi casa está a la derecha de la avenida. Hay dos bajadas, una a la izquierda y otra a la derecha, asi que iremos por esta.-Dijo señalando una acera un poco empinada y llena de luces.

-¡Me encanta! Este lugar es precioso.-Miré a mi alrededor. Detrás de mi estaba el comienzo del bosque lleno de oscuridad. A la izquierda el mismo paseo que el de la derecha. A mi lado había una farola y al otro un banco para disfrutar de las vistas que el horizonte ofrecía sobre la ciudad.

-Si, es muy bonito. Venga vamos.-Dijo mientras se dirigía a la derecha.

-Izan-Le llamé y el se dió la vuelta. Era el momento de saber más cosas sobre él. No quería que llegara de improvisto y me encontrara con sus padres o con cualquiera sin avisar.-¿Qué dirán tus padres si me ven llegar contigo a casa? ¿No deberías avisarles antes de que teneis visita? No quiero sorprender a nadie... y menos a tu famila después de todo lo que estás haciendo por mí.-Su aspecto se volvió más triste de lo normal.

-No hace falta que te preocupes por eso, vivo con mi hermano mayor. Mis padres ya... no... ya no están.-Se atrevió a decir a pesar de que estaba temblando de dolor.

-Lo siento mucho Izan. No lo sabía. ¡Lo siento!-Mierda, mierda, mierda... Lo sabía. No tenía que haber dicho nada. ¡Qué tonta soy!

-No es culpa tuya. Pero mejor no hablemos del tema... Tengo ganas de volver pronto.-Dijo

-Está bien.-Quería saber el nombre de su hermano pero no era un buen momento para hablar de su familia.




Me sentía culpable por haber hecho que Izan recordara a sus padres. Aún así no había especificado si estaban muertos o desaparecidos. Seguro que ahora sentía mucho dolor por lo que no podía hablar. Le entiendo, no es fácil olvidar a personas que quieres, pero al menos él conoció a su familia y tiene a su hermano para que ambos se cuiden. Al fin y al cabo yo no sé si tengo y espero encontrar algo o a alguien de mi familia...


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LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO! =(
Sé que he tardado un... ¿MES? en publicar este capítulo, pero como comprendereis el estudio, varias excursiones que he tenido (he ido a ROMA a cantar y a Andalucía de fin de curso) me han quitado el tiempo para escribir y si le añadis que el 18 de Marzo fue mi cumple... Pufff he tenido un mes muy ocupado, sin tiempo y casi sin inspiración. Pero al menos ya teneis la recompensa y con alguna que otra imagen! :P
Muchísimas gracias a todas por estar ahí y comentar! ^.^
Y como siempre, espero que os guste! :)
Muchos Besos!
~~AndRea~~

domingo, 30 de enero de 2011

Capítulo 13: Izan (Parte 1)

Y acurrucada con mis propios brazos conseguí inconscientemente dormir con las últimas fuerzas que me quedaban...


-Chica. ¡Despierta!-Dijo una voz cercana y extraña.

Abrí los ojos de golpe. Enfrente de ellos, encontré la mirada sorprendida de un chico encantador, bastante guapo y desconocido para mí. Me impresioné cuando le observé cómo me miraba fijamente a los ojos. Los tenía de un azul turquesa preciosos... Además de ser guapo, parecía amable y simpático.

-¡Vamos! ¡Corres peligro aquí tu sola!- Continuó diciendo.

La verdad es que no quería escucharle más, sino estar ahí quieta, abrazándome a mi misma e intentar olvidar lo que sabía. Volví a cerrar los ojos, desapareciendo aquel chico de mi vista. Aunque podía oír perfectamente como protestaba en susurros.

-¡Vete!- Dije con pocas ganas.

-Tienes que venir conmigo. ¡Vamos!-Insistió.

-Lo siento, pero estoy muy bien aquí...- Sentí como él me cogía del brazo intentando levantarme, aunque yo no quería. Al final tuve que abrir los ojos para saber dónde pisaba. No me fiaba mucho de él.

-¡Vete! ¡Dejame en paz! ¡Quiero estar sola! - Pero no podía negarme. El chico era muy fuerte y yo demasiado débil.

-Venga, ven, yo te ayudaré. Confía en mí- Las últimas palabras hicieron que me estremeciera.


Esas palabras me sonaban de algo, en la nota de Dalan decía que no confiara en nadie, pero parecía que daba a entender que en él sí... Y este chico no era Dalan, si lo fuera, sabría mi nombre y según las descripciones de Nadya, Dalan era rubio, no moreno.


-¿Qué? ¿Quién eres? No te conozco y no hace falta que te preocupes por mí. Estoy bien. Vete tu solo. Adiós.- No me apetecía mucho estar en compañía y menos con desconocidos...

-Me llamo Izan. Pasaba por aquí y cuando te he visto pensaba que estabas muerta, por eso te quiero ayudar... Además, no parece que estés en muy buenas condiciones para andar sola por este bosque...- Se calló cuando vio mi expresión enfadada por el mal despertar.


-No hacía falta que te molestaras.-Conteste rápidamente. Estaba de mal humor.

-Lo siento...-Hizo una pausa para que le dijera el nombre.

-Sophie- Dije seria. No quería presentaciones ni nada por el estilo

-Lo siento Sophie-Volvió a decir- Sólo pensaba eso... Y por lo que veo, creo que necesitas ayuda. Pareces muy cansada. Te invito a que vengas, si tu quieres, claro.-Dijo más animado.


Estaba indecisa. No quería relacionarme con más gente, pero por otra parte, necesitaba reponer fuerzas. No me vendría mal descansar un poco y salir de este solitario bosque. Si Izan quería hacerme algo peligroso ya lo habría hecho, hay algo en él que me inspiraba confianza.


-Está bien. Iré contigo. Pero con una condición.- Él me miró con una cara extraña, como si le diera miedo la condición.

-¿Cuál?- Dijo dudoso.

-No hagas preguntas, porque no obtendrás respuestas- Dije seriamente, aunque en mi interior estaba riéndome de la cara de susto de Izan.

-De acuerdo. Aunque caminar en silencio no es lo mio...- Hizo una pausa, pensando lo que iba a decir a continuación-... supongo que tu si podrás hacerme preguntas ¿Verdad?-Insinuó con picardía en el tono de voz.

-Exacto.-Al menos le conocería y podría saber si confiar en él o no.

-Entonces vamos. El paseo va a ser muy largo y hay que darse prisa.-Dijo con ánimo.


Me ayudó a recoger la mochila, mientras que yo metía el libro sin que él se diera cuenta. Quería llevar la mochila pero Izan se negaba.

-Dejame a mí. Tú estás muy débil, además no eres tan fuerte como yo- Se empezó a remangar la camiseta de manga corta, dejando al descubierto sus hombros perfectos y exibiendo unos bíceps espectaculares, por lo que no tuve más remedio que aceptar que era fuerte.


Comenzamos a caminar y el silencio se hizo presente. Tenía muchas preguntas que hacerle, pero no sabía por dónde empezar, si conocerle o saber en que parte del planeta estoy, si es que estaba en algún planeta. No tenía valor para empezar. Si fuera Dalan no pararía de hablar, pero no era así...

-Bueno ya que no puedo hacerte preguntas...-Decía Izan tranquilamente- Es lógico que las hagas tú, señorita Sophie.

-No me llames así-Dije malhumorada. No podía llamarme señorita cuando tal vez no lo era.

-Lo siento, sólo era una broma. No pensaba que te iba a molestar- Dijo mirándome a los ojos con muestra de arrepentimiento.

-Bueno déjalo, estoy de mal humor. Pero no puedes preguntar por qué, así que es mi turno- Dije cambiando de humor. Tenia que alegrarme un poco. Al menos ya no estaba sola.

-Dispara- Y me guiñó un ojo con una dulce sonrisa.

-¡Qué pena! No tengo arma para hacerlo- Dije conteniéndome la risa.

-JAJAJA ¡Qué graciosa eres!- Tomó un largo respiro- Ahora en serio, prengúntame lo que quieras...- Dijo con sinceridad y su dulce sonrisa.

La verdad es que me lo estaba pasando bien. Sinceramente no esperaba encontrarme con alguien, y menos con Izan. Pensaba que me encontraría cara a cara con Dalan y Nadya. Pero al menos, hablar con alguien real confirma que no estoy loca ni obsesionada con el mismo tema. Y ahora me doy cuenta de lo que realmente necesitaba eran risas sin sentido. Algo para escapar de la soledad inquietante y pegada a mí ser. Pero siempre se agradece recibir algo de información.


-¿Dónde estamos? ¿Qué hacías en el bosque tú solo? ¿Por qué no pasaste de largo cuando me vistes? ¿Por qué me quieres ayudar? ¿Qué edad tienes? ¿Dónde vives? ...- No se me ocurrían más preguntas.

-¡Para! De una en una.- Pensó por un instante cómo empezar y continuó- Estamos en el bosque...-Le corté con una mirada asesina.

-Hasta ahí llego yo sola. Deja las bromas para luego- Dije cabreada porque no se lo tomaba de verdad.


-Está bien. Estamos en Seabrooks. Estaba buscando setas, pero no he encontrado ninguna y como te vi tumbada, pensé que necesitabas ayuda porque tu aspecto no es que sea muy bueno... Eres muy curiosa en saber mi edad... ¿Por qué no la adivinas por ti misma? ¡Seguro que no aciertas! JAJAJA Todavía queda un largo camino, ya lo descubrirás por ti misma... - Me quedé asimilando la ciudad dónde nos encontrábamos.


-¿Seabrooks?- Fue lo único que pude decir. Estaba paralizada.

-Sí, bueno, seguro que no la conoces porque es una pequeña ciudad que está en el Estado de Atlanta de los Estados Unidos...- Menos mal que me lo explicó porque todavía me costaba entenderlo.

-La verdad es la primera vez que escucho el nombre... pero debe de ser bonita.-Sonreí, por fin sabía dónde me encontraba.

-Sí, es muy bonita, algo antigua, pero tiene su enganche y atracción.-Estaba segura de que le gustaba mucho Seabrooks, no paraba de decir cosas buenas de su ciudad.

-Pareces muy orgulloso de vivir aquí.-Dije convencida de mí misma.

-¡Y que lo digas! Existe una leyenda muy peculiar, pero debes leerla por ti misma.-Se giró y por primera vez en lo que llevábamos hablando me miró directamente a los ojos.

-Bueno si tú me guias encantada de conocerla- ¿Por qué había dicho eso? Me ruboricé. Él seguía mirándome más alegre que antes y yo me estaba poniendo cada vez más nerviosa. El nombre de la ciudad era familiar para mí, pero no lograba saber el por qué, ya que nunca le había oído- Por cierto, - Quería cambiar de tema lo más pronto posible ante esta situación tan extraña- no me has contestado a tu edad. ¿Estás sordo y quieres que te repita la pregunta o no sabes contestarla por miedo de que me ría de ti?- Empecé a reírme a carcajadas sin poder contener la risa en mi garganta.


-JAJAJA Tienes un buen sentido del humor. Adivina, adivinanza...-Le lancé una mirada más que cabreada, no me lo quería decir. Era injusto. Seguro que se estaba vengando porque no podía hacerme preguntas.

-No sé... ¿18? ¿17? ¿16? ¿15? Aunque pareces más mayor.-Él empezó a reírse.

-Decídete. Yo creo que tu tienes 16 o 17.-Dijo meditando con una gran sonrisa exterior e interior. No sabía exactamente mi edad, pero lo más probable es que Izan tuviera razón.

-18. Pero para cumplir 19.-Dije convencida de que era la respuesta correcta.

-¡Fallaste! Tengo 17 y dentro de unos meses cumplo 18. Casi aciertas, Sophie no tienes el sexto sentido que todas las chicas decís que tenéis. Me has decepcionado.-Su tono era bastante sarcástico.

-¡Qué lástima! ¿Verdad? Solo estoy haciendo con que no sé las cosas, pero en realidad, sí que las sé...-Dije siguiéndole la broma.

-¡Lo que tú digas Señorita "sabelotodo"!-Continuó Izan.

-Habló el "sabiondo"- Contraataque, estaba divirtiéndome como nunca.


Me sacó la lengua haciéndome el gesto de burla y los dos nos empezamos a reír. Era la hora de tomar un descanso y comer algo. Él dejó mi mochila en el suelo y se quitó la suya de la espalda. Empezó a rebuscar en su mochila algo para comer. Habíamos avanzado unos 5km y no me había enterado del tiempo que habíamos andado. Me sentía segura a su lado sin saber por qué. Al cabo de un rato saco dos bocatas bastantes grandes, pero con el hambre que tenía era capaz de comerme el mundo entero.

Me lanzó uno de ellos y yo ágilmente lo cogí. Era de bacon con queso, no estaba caliente pero eso me daba igual. Estaba rico y parecía mentira que en 5 min me lo terminara entero. Izan se quedó alucinado, terminé antes que él. Me preguntó que si quería más, pero estaba llena. Bebí una de sus botellas, mientras él terminaba de comer.



Cuando terminé me tumbé en el césped mirando el cielo azulado con alguna que otra nube de diferentes formas, tantas que me entró el sueño y dejé que mis ojos descansaran acompañados de una espiración tranquila y profunda...


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Hola Chicas! ;)
Qué tal? Lo siento si tardé mucho en publicar! :(
Bueno este capítulo quería hacerle normal, como los otros, pero la inspiración ha hecho que le divida en dos partes porque sino es muy largo... :P
Y bueno aquí está, no me enrollo más. Como siempre espero que os guste!
Ahh y gracias por votar en la encuesta! Estoy contenta de que os esté gustando la historia!
Muchos Besos
~~AndRea~~

PD: Os recomiendo este blog de amor. Son cartas de chicos y chicas enamorados y está muy bien porque muestra cómo es el amor en realidad. Aquí os dejo el link:

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